Tu tono de voz y la conducta de tu perro, vinculadas de manera directa

  • El tono de voz

Tu voz tal vez sea una de las cosas que más directamente te conecta con las emociones de tu perro y tu tono de voz, es lo que puede influir, sin lugar a dudas, en el grado de empatía que tenéis y el vínculo que os une.

El tono de voz que utilizas con tu perro y su conducta

Es bueno que sepas que tu tono de voz y la conducta de tu perro están vinculadas de manera irremediable, por lo que debes tener mucho cuidado al modularla cuando te diriges a él, ya que en una situación difícil de gestionar, donde las emociones juegan un papel tan importante (miedo, ira, tristeza, alegría…) si tu voz tiene un tono muy severo, puede hacer que pierda la confianza en ti, evidentemente por miedo a la que le pueda caer.

Entonces acabará siendo un perro desconfiado, siempre alerta y con los nervios de punta. Por el contrario si es un tono muy mimoso también puede perjudicarlo porque se convertirá en un perro débil, ñoño y necesitado de “cariñitos” que pueden desembocar en tiranía y egocentrismo.

  • Muchos problemas de conducta de los perros, tienen su caldo de cultivo en la manera en la que se utiliza la voz y el tono que se le pone a la hora de dirigirse a ellos.

Tu tono de voz con tu perro

La influencia de los gritos en la conducta de los perros

Un grito a destiempo o desproporcionado, le puede provocar un verdadero impacto emocional y por condicionamiento, quedar asociado a lo que está sucediendo, causándole miedo, angustia, llegando incluso a la ira y puede llevarlo a permanecer en estado de alerta emocional de manera constante.

Si esto sucede, mostrará conductas sociales poco agradables, dificultad en las relaciones, reactividad y un largo etcétera, pudiendo acabar en problemas de agresividad por no ser capaz de gestionar, de manera favorable, su inestabilidad emocional y sacando a flor de piel sus instintos más básicos.

Por ejemplo, tu perro puede sentir el dolor del pinchazo de una vacuna en el veterinario y olvidarlo rápidamente. El dolor se olvida y la causa que lo ha provocado también siempre que no hayan intervenido las emociones.

Pero si tu perro ha sentido miedo (una de las emociones básicas) y lo ha tomado como algo personal contigo, por haber recibido un grito y una regañina, si lo unimos a un forcejeo para que permanezca quieto, las emociones que ha sentido van a hacer que no lo olvide nunca y, como he dicho antes, puede perder la confianza en ti y comenzar a mostrar conductas evasivas e incluso agresivas.

la conducta de tu perro y tu tono de voz

El silencio es tu mejor aliado

Cuando tu perro acabe con tu paciencia y creas que un buen grito lo va a arreglar todo, debes saber que lo único que vas a conseguir es que te oiga más fuerte, solo eso.

Por eso, ante la duda, muchas veces el silencio es tu mejor aliado junto a una buena expresión corporal que transmita calma. Conseguirás que tu perro te entienda rápido y se comporte como tú quieres que lo haga sin efectos secundarios, porque muchas veces con la boca puedes “decir una cosa” pero con tu cuerpo “expresar otra”. Entonces, con toda probabilidad, tu perro confundirá el mensaje.

Modulando el tono de tu voz

No obstante cuando quieres “que se calme” y le gritas de manera desmesurada para que lo haga porque está acabando con tu paciencia, por ejemplo, porque se aburre y no para de hacer trastadas por toda la casa, porque no para de ladrar en la puerta o a las visitas, porque quiere pelearse con otro perro, o un largo etc. es mejor que comiences a practicar un comando (orden) con tono firme y directo, pero a la vez controlado, amable y sin excesos.

  • Pero no vale un “NO” para todo.

Es mejor un FUERA, BAJA, QUIETO, AQUÍ, DEJA, ESPERA… haciéndole ver con tono sereno que no es negociable y de vez en cuando, no olvides un MUY BIEN o tal vez un BUEN CHICO con tono cariñoso. No solo hay que reñirle cuando se porta mal, también hay que premiarle cuando se porta bien.

Todo esto lo entenderá mejor que con el clásico “NO” o el tan desgastado “TSSS” o si intentas razonar con él, con una larga explicación acerca de lo malo que es por hacer lo que no debe hacer, creyendo que te entiende porque agacha las orejas y te mira con cara de circunstancia.

Debes hacer un esfuerzo en trabajar la captura de calma de tu perro de manera efectiva y amable. Debes aprender a modular la voz adaptándola a cada momento, ayudándote con sonidos condicionamos como silbidos, besos al aire, chasquido de los dedos… para que le ayuden a entender el mensaje y te haga caso a la primera.

Con estos consejos evitarás tener la necesidad de acabar a gritos, o lo que es peor, todos nerviosos y enfadados.

Autor: Juanjo Andrés Ruiz.

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2017-08-15T23:31:38+00:00