Conseguir que un perro haga caso, que sea obediente y educado, es una asignatura pendiente que no hay manera de aprobar. ¿Cómo hacer que mi perro me haga caso y me obedezca? Seguro que te lo has preguntado más de una vez. Bien, vamos a tratar las claves para que obedecerte deje de ser un verdadero tostón para tu perro (o perra), que se convierta en algo que le guste hacer y que le resulte divertido, con el fin de que no tengas que acabar enfadándote con él o ella para conseguiro.

¿Por qué mi perro solo me obedece cuando le riño?

Que tu perro te haga caso y te obedezca a la primera sin tener que enfadarte y terminar riñéndole, se puede convertir en una asignatura pendiente, porque por más que lo intentas, por más que pones tu empeño y sigues los consejos que te dan los propietarios de otros perros, lo que ves en los programas de televisión o lo que lees en artículos, no hay manera, tu perro sigue sin obedecerte. El va a la suya, y en ocasiones parece incluso que te está tomando el pelo, ¿has tenido esta sensación alguna vez? Lo primero que tienes que plantearte es por qué no lo hace, por qué no te obedece cuando le pides que haga algo, como por ejemplo venir cuando le llamas, quedarse quieto, cuando le dices que deje de ladrar, de saltar sobre las visitas, de destrozar tus cosas y un sin fin de trastadas más.


Mi perro no me hace caso, no me obedece.

Siempre que en clase hablamos de este tema me gusta hacer esta pregunta: ¿Por qué hace tu perro las cosas? La respuesta más evidente es “porque le gusta hacerlas”, ¿verdad?, claro, de lo contrario no las haría. Entonces, ¿por qué no conseguir que le guste obedecerte? ¿Qué tal si le motivas y conviertes la obediencia en algo divertido?

Está claro que lo que no le motiva en absoluto no lo hace, y si se ve obligado, lo hará a regañadientes como lo haría un niño al que se le pide, por ejemplo, que recoja su habitación.

perro que no hace caso e ignora a su dieño

¿Cómo conseguir que mi perro me obedezca?

La conclusión que podemos sacar de lo dicho, es que tu perro no te obedece por la sencilla razón de que no le gusta, no encuentra un aliciente para hacerlo. Entonces no te queda otra más que conseguir que encuentre ese aliciente que no tiene. Para ello deberías utilizar la “motivación” al trabajar la obediencia, porque sin ella sería un verdadero rollo.

Pero debes tener en cuenta que la «obediencia», para considerarla con toda la extensión de la palabra, debe tener una buena base que deberás ir creando día a día y en pequeñas raciones. Cualquier momento del día es bueno para darle una ración, trabajando para que vaya cumpliendo las órdenes que le vas dado, pero a cambio de algo bueno.

Cuando trabajas la obediencia, no debes esperar a que se esté portando mal para darle una regañina, esto no es tener un perro obediente. Acudir a tu llamada, sentarse, quedarse quieto, callarse, esperar antes de salir o entrar de un sitio, no saltar sobre la gente, etc. deben ser cosas que haga bien a gusto y sin pensar si le apetece o no.

Si utilizas el «refuerzo positivo», verás el entusiasmo que le pone la próxima vez que le pidas que haga algo al ver que a cambio, en lugar de una regañina, lo que recibe es tu aprovación, un premio y una caricia, «y esto le gusta».

La obediencia básica y la disciplina de los perros

Le quieres tanto y le das todo lo que necesita, que incluso lo que haces te parece poco, pero olvidas lo más importante, la disciplina. Esta debe basarse en las normas que tu perrito debe cumplir y las reglas del juego que tiene que respetar para que comprenda que obedecer no es negociable, que forma parte de su aprendizaje.


El éxito en la obediencia. Tiene que resultarle atractiva.

El éxito en la obediencia radica en conseguir que a tu perro le resulte lo suficientemente «atractiva» como para dejar de hacer lo que está haciendo, que tanto le gusta, por la sencilla razón de que tú le pides que haga otra cosa, a pesar de que no le apetece ni un poquito siquiera.

Por cierto, este artículo es el más visto del Blog. ¿Tantos perros hay que no obedecen? Va a ser que sí. Es el que me inspiró para ponerle título a mi nuevo Libro, porque como en los artículos está todo tan concentrado, en él lo puedo desarrollar con todo detalle. Es este:

«Cómo tener un Perro obediente y educado«. Tienes las claves, un montón de pautas, ejemplos y ejercicios para que a la hora de conseguir que te haga caso, que te obedezca y que sea educado lo tengas muy fácil. Echale un vistazo, gracias.

perro que obedece a su dueña

No te limites solo a renegarle cuando no te hace caso

Todo debería comenzar cuando son cachorros para que cuando se van haciéndo mayorcitos ya lo tengan aprendido. Pero claro, cuando la disciplina comenzamos a inculcársela cuando ya es más adulto, no la acepta y se pone en plan rebelde, no asume las nuevas normas y obedecer se convierte en un “si te he oído, no me acuerdo”.

Es entonces cuando te ves desbordado porque nada de lo que haces sirve para que tu fierecilla te haga caso y se comporte como quieres. Pero no te preocupes, si cambias de estrategia y en lugar de limitarte a reñirle cuando se porta mal, trabajas la obediencia y le premias cuando se porta bien, conseguirás que obedecer se convierta en algo que a tu perro le aporta algo bueno y lo hará más a gusto.

Motivación Vs. Autorrefuerzo

Cuando tu perro se ve ”motivado” a hacer algo por la sencilla razón de le gusta hacerlo, el componente de «autorrefuerzo» está presente sin lugar a dudas, entonces en ese comportamiento encuentra el «refuerzo» que busca.

Es decir, si por ejemplo le motiva destrozar una revista, aunque sabe que si le pillas está perdido porque una buena le va a caer, como encuentra el desahogo (autorrefuerzo) que busca porque está aburrido, desficioso o ansioso, no duda en hacerlo porque se lo pasa bomba, y si le pillas… bueno, te pondrá ojitos, agachará las orejas y cara de circunstancia buscando tu absolución.


En el pipicán o en el parque mi perro no me hace ni caso

Bueno, el tema en el parque se complica cuando está distraído y disfrutando con otros perros, hay que trabajarlo a conciencia porque hay muchos factores que tratar: juventud, desorden, excitación, motivación, distracción… y hay que ser muy perseverante en los ejercicios.

Si tu perrete no acude a tu llamada, no te hace caso y se va por ahí a lo suyo, sin duda te puede interesar este artículo del Blog:

Mi perro se escapa en el parque. No puedo dejarlo suelto.

Perro que no hace caso en el parque OK 051117

Conseguir que te preste atención es prioritario

Pero lo primero que debes conseguir es que te preste atención utilizando palabras y sonidos condicionados, pero con consecuencias buenas para él. Silbar, chascar los dedos, besos al aire y palabras concretas que le indiquen lo que debe hacer o dejar de hacer.

Por eso, cuando utilizas como «refuerzo positivo» los premios, lo tienes más atento y receptivo, y lo que estas haciendo es premiarle por su buen comportamiento. Lógicamente esto le gusta, y cuando le vuelvas a pedir que haga algo, esperará su recompensa, por lo que lo hará a gusto, rápidamente y sin pestañear. El consigue lo que quiere «a cambio de lo que tu quieres».

La riña puede convertirse en tu peor aliado

Por ejemplo, si cuando le llamas y tarda en venir le riñes por tardar, lo que estás haciendo es “reñirle por venir”, porque eso es lo que interpreta él. Sin embargo, si la primera vez tarda pero aun así tiene su premio, la próxima vez puedes estar seguro de que tardará menos. Un premio también puede ser una caricia y una palabra de aprobación como un «muy bien», pero donde esté una chuche, que se quite lo demás.

Capturando el buen comportamiento de tu perro

Pero no pienses que es un egoísta porque si no es con el premio no te hace caso, estás capturando nuevas conductas y un buen comportamiento, por lo que debes “motivarle” con algo bueno a cambio. Este es un tema muy delicado, y como hay que dedicarle un buen espacio, que bien lo merece, en mi nuevo Libro te lo explico con todo detalle, entre otros temas muy necesarios e importantes. ¿Lo has visto? Venga, pégale un vistazo.


Cuidado con utilizar más riñas que correcciones y castigos

Si utilizas cantidad de castigos, riñas y correcciones, te arriesgas a que tu perro pierda el interés por hacer las cosas que le pides, y si las hace, evidentemente será por miedo a la que le pueda caer, será cada vez más sensible, introvertido y asustadizo, por lo que el miedo estará presente en su día a día. Prefiero que tu perro te obedezca porque le gusta lo bueno que recibe a cambio, en lugar de que lo haga porque tiene miedo a que le riñas.

Por todo esto, para conseguir que tu perro te haga caso recuerda darle a diario sus dosis de afecto, de cariño y todas tus atenciones, pero no olvides la disciplina «reforzada» con esas recompensas que obtiene cada vez que hace lo que le pides, en lugar de las regañinas por no hacerlo. Muchas gracias.

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perro desobediente con su propietario

Autor: Juanjo Andrés Ruiz