¿Cómo actúa un buen referente para su perro?, sin duda informándole de lo que sucede. Por más complicado que te parezca y el poco tiempo que tengas para dedicarle, tienes que ser un buen ejemplo y que te vea actuar de la manera que quieres que lo haga él. Este será el punto de partida, “actuar tú primero como quieres que continúe haciéndolo él”. No quiero convertir esto en un juego de palabras pero la clave está aquí, está en el hecho de que si quieres conseguir algo de tu perro, primero tiene que ver que te comportas tú como lógicamente quieres que lo haga él.

Tu perro tiene instintos primitivos, emociones perras e impulsos salvajes

Tienes que enseñarle cómo se hacen las cosas siguiendo los patrones que le vayas dando, de lo contrario tomará la iniciativa y hará lo que primero se le pase por la cabeza, que lógicamente como un perro que es y lo que trae impreso de serie en sus genes, estará directamente influenciado por sus instintos más primitivos, sus emociones más caninas y sus impulsos más salvajes.

Es un perro, piensa como un perro, actúa como un perro, tiene las necesidades de un perro, interpreta lo que sucede en el entorno como un perro. Esto significa que debes dejar a un lado los criterios humanos y comenzar a verlo desde otra perspectiva muy distinta, una perspectiva “más perra”.

En esos momentos en los que los instintos, las emociones y los impulsos los tiene a flor de piel, sin duda lo que menos necesita es que le saques tarjeta roja como primera opción. En cambio hay algo que necesita casi más que el aire que respira, y no es otra cosa más que “información”, por eso, aquí lo que le transmites con “tu actitud” es determinante.

El mejor punto de partida
  • “Tú eres el encargado de ponerle en el punto de partida correcto, informándole de lo que da miedo, de lo que pone nervioso, de lo que pone furioso, de lo que es divertido, de lo que es excitante y de lo que puede o no puede hacer”.

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¿Cómo percibe mi perro lo que sucede en el entorno?

Si a través de tu actitud en esos momentos tan delicados en los que pierde el control, le ayudas a “interpretar” lo que sucede, le estarás enseñando la salida del laberinto. Su manera de percibir las cosas que suceden en el entorno es muy distinta a la tuya, y esto es lo que le tienes que hacer ver, que como es lógico, desde el punto de vista humano y ya que vive en un entorno humano, la tuya es la correcta para que pueda integrarse sin comprometer la armonía de la familia. Y teniendo en cuenta algo muy importante, que lo hagas sin necesidad de “taponar” las válvulas de escape de sus instintos más primitivos, sus emociones más perras y sus impulsos más salvajes, ya que debido a las exigencias y la presión a la que se siente sometido tantas veces, alguna podría reventar en cualquier momento.

Mira, estos son algunos ejemplos que te ayudarán a comprender por donde voy: Si tiene miedo y tú no muestras que tienes miedo, ¿por qué lo tiene que tener él? Si está tenso y tú no muestras que estás tenso, ¿por qué lo tiene que estar él? Si siente rabia y tú no muestras que sientes rabia, ¿por qué la tiene que sentir él? Si está nervioso y tú no muestras que estás nervioso, ¿por qué lo tiene que estar él? Si está eufórico y tú no muestras que estás eufórico, ¿por qué lo tiene que estar él?

Y así con todas las emociones que le perturban y los comportamientos que no te gustan. Todo aquello que le desordena la cabeza, si es interpretado de otra manera, tal vez resulte más fácil. Por todo esto, a partir de hoy cuando te mire, lo que tiene que ver es que “te muestras y actúas de forma correcta”, ya que ahora le ayudas a interpretar lo que sucede.

  • Normalidad”, eso es lo que más le va a ayudar, ver que actúas con normalidad; sin sobresaltarte, sin irritarte, sin apresurarte, sin asustarte…

Por cierto, ya sé que no eres de piedra y que como es lógico puedes tener miedo, puedes sentir rabia, puedes estar muy nervioso, eufórico, triste o deprimido, pero lo que no puedes hacer es darle pistas mostrando que sientes “lo mismo que él”.

Un buen ejemplo de esto, es eso que habrás oído alguna vez respecto a que tus ojos son el espejo de tu alma. Pues te propongo una buena estrategia: Cuando no quieras que descubra esas emociones tan negativas que en un descuido puedas expresar con tu mirada, utiliza las gafas de sol. Cuando te sientas bien, quítatelas y ¡descúbrete! Te digo esto porque tengo por costumbre no llevar gafas de sol cuando estoy trabajando con los perros, necesito que me descubran y que vean lo seguro que me siento, yo tampoco soy de piedra pero al menos lo intento. ¡Vaya, he hecho un pareado!

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¿Y si no te mira?

Habrá situaciones en las que estará tan a lo suyo que parecerá como si tú no existieras. Aunque en casa no te pierda de vista siguiéndote a todas partes como si fuera tu sombra, como tantos que conozco, en la calle te dará la impresión más de una vez de que se transforma en otro. Tal vez sea porque ha olido un rastro y se ha ofuscado siguiéndolo, porque ha visto un pájaro y quiere cazarlo, etc. Pero también cabe la probabilidad, la más alta, de que haya visto a otro perro y una de dos: le ha entrado el ansia de ir a saludarlo porque es muy social, o se ha puesto en plan agresivo con él y su única obsesión es alcanzarlo para darle lo suyo.

Hay muchos motivos por los que en un momento crucial en el que necesites que te mire, no lo hará. Pero el más preocupante, desde el punto de vista que estamos tratando ahora, es que no te mire porque ha perdido la confianza en ti o porque has dejado de ser su referente. Esto es lo peor que podría pasar en situaciones donde el “miedo” o la “ira” (las emociones más básicas) están presentes, que son la mayoría. Aquí es donde tienes que evitar a toda costa “que pierda la confianza” en que vas a poner una situación bajo control, que lo vas a sacar de un aprieto o que tienes claro cómo actuar.

  • Si así sucediera, si viera que tú no le sacas del aprieto, sin duda tomaría la iniciativa y simplemente actuaría como es de esperar, de la manera más perra, instintiva, impulsiva y emocional que pudiera poniéndote en más de un aprieto”.

Estos párrafos pertenecen al capítulo «Cómo actúa un buen referente» de mi libro *Cómo conseguir que mi perro me haga caso*. También te invito a ver mi otro libro *Cómo tener un perro obediente y educado*. En ellos encontrarás la hoja de ruta para la mejor solución de los problemas que tienes con tu peludo.

Autor: Juanjo Andrés Ruiz