Cómo sabe mi perro que ha hecho algo malo y le voy a reñir?

  • Perro que sabe que ha hecho algo malo

Seguro que alguna vez, al llegar a casa y encontrar algún destrozo que tu perro ha hecho en tu ausencia le has reñido y exclamas: “Cómo sabes que has hecho algo malo y que te voy a reñir!”

Mucha gente piensa que su perro es muy listo porque sabe cuándo ha hecho algo malo ya que, si lo ha hecho, le recibe andando despacio, encogido y con las orejas agachadas como diciéndole: – Me vas a reñir ¿verdad?

  • Verás, tu perro vive el momento presente y cualquier parecido con la realidad y con que recuerde que ha hecho algo malo, es pura coincidencia. Esto es una frase hecha, lo sé, pero puedo explicarla.

¿Entonces, mi perro sabe que ha hecho algo malo?

Lamento decirte que no, no lo sabe.

Lo que sucede es que las experiencias que vive en todo momento, pasadas o presentes, tienen sus consecuencias, va formando asociaciones y esa es su manera de aprender. Porque los perros aprenden por asociación.

Cachorro que sabe que ha hecho algo malo

Cuando te recibe con cara de “me vas a reñir” ¿verdad?

Si por ejemplo llegas a casa y hay trozos de un almohadón, el mando a distancia de la tele o cualquier objeto roto por el suelo con el que no le dejas jugar habitualmente, si lo tiene asociado con tu cara de póker y la riña que recibe cuando entras, sabe que la bronca le cae, fijo.

  1. Cosas rotas por el suelo
  2. + Tú entras
  3. + Cara de póker
  4. + Tono riña
  5. = RIÑA.

Otro ejemplo podría ser cuando se orina y tú no estás pero al rato entras:

  1. Pipi en el suelo
  2. + Tú entras
  3. + Cara de póker
  4. + Tono Riña
  5. = RIÑA.

Si te das cuenta es simple asociación fruto de su experiencia. Básicamente podríamos decir que es el principio de causa y efecto. Y lo peor es que el en ningún momento es capaz de comprender por qué unas veces le riñes y otras no, siendo que siempre entras a casa con cara de sospecha y en plan ¿qué habrá roto hoy?

Pero si todo está en su sitio y no hay ningún destrozo, te recibe alegre porque sabe que “tal vez” tú le vas a decir: -Buen perro, hoy no has roto nada.

  1. No cosas rotas por el suelo
  2. + Tú entras.
  3. + Cara relajada.
  4. + No tono riña.
  5. = NO HAY RIÑA.

No obstante, te propongo que hagas una prueba: Pon cara de enfado sin haber nada roto, ningún pipi por el suelo, todo en su sitio y di las palabras mágicas: “¿Qué has hecho?” Verás cómo agacha las orejas y pone cara de circunstancia diciendo: ¿Me vas a reñir, verdad?

Claro, dos de los componentes están:

  1. + Tu cara de póker.
  2. + Ese tono riña que utilizas.
  3. = Osea, me estás riñendo ¿Verdad?

Y como en los ejemplos anteriores, no tiene ni idea de lo que está pasando.

Sin duda te interesa: Tu tono de voz y la conducta de tu perro porque te ayudará en la comprensión de esta cuestión.

Sobre las consecuencias de lo que hace tu perro

Tu perro no es capaz de asociar una conducta con su consecuencia si esta última no es inmediata.

Es decir, la consecuencia de que rompa una cosa es que se lo ha pasado bomba destrozándola y de paso se ha desahogado, bien porque tenía ansiedad, porque le dolía la boca o por simple aburrimiento. Sin embargo, un rato después la consecuencia de que ese objeto esté roto en el suelo cuando tú entras a casa, es que hay bronca.

Pero en ningún momento esta bronca está asociada al hecho de haberlo destrozado un rato antes. Es más, tu perro no tendrá remordimiento por haber roto aquello que te ha costado un dineral, pero sí que le dolerá en toda su Alma que tú le riñas ante la presencia de ese objeto roto.

Perro que sabe que le voy a reñir

En cuanto a las promesas futuras

Por otro lado si en alguna ocasión te despides de él cuando te vas de casa diciéndole algo parecido a: –Si te portas bien y no rompes nada cuando vuelva te daré un premio. Un rato después hará lo que ha hecho siempre, morder y romper lo que tenga a mano porque está aburrido o tal vez angustiado porque tú no estás, se siente solo y es la única manera que tiene de aliviarse.

Y cuando llegas… Otra vez lo mismo:

  1. + Cosas rotas por el suelo.
  2. + Tu cara de enfado.
  3. + Tu tono riña.
  4. = Bronca.

Y le dices: ¡Pues ahora no tienes tu premio!

Ni los castigos pasados ni las promesas futuras

Lamento decirte que ninguna de las dos cosas sirve absolutamente para nada, ni los castigos pasados ni las promesas futuras. No se trata de darle manga ancha y consentirle que haga y destroce lo que le apetezca. Se trata de evitar las riñas a destiempo, cuando ya no tocan, para que tu perrete no tenga a diario la incertidumbre de ¿Me vas a reñir o no?

Te propongo el mejor remedio como plan de choque, dejar la casa a prueba de perros como lo harías con un niño, acotando el espacio y quitando de su alcance todo aquello que no quieres que acabe roto o maltrecho, para evitar el tener que llegar a casa y encontrarte cada día con una nueva sorpresa.

Autor: Juanjo Andrés Ruiz

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2017-08-15T23:47:03+00:00