¿Tu cachorro te muerde mucho las manos, los pies, los tobillos…? ¿Te gruñe y te provoca? Eso quiere decir que eres víctima de sus travesuras :), claro, es un trasto juguetón, peleón, y un inconsciente que no sabe dónde está el límite. Sus ganas de jugar son interminables, cualquier momento del día es bueno para hacerlo, y por más agotado que esté no importa, él sigue y sigue, «es incansable». Y claro, entre asalto y asalto se pega una cabezadita para reponer fuerzas y… «al ataque».

Si tu cachorro (o si ya es jovencito, incluso más adulto) te muerde fuerte y te gruñe, llegando a apoderarse de ti y de tu paciencia, no te preocupes que no es porque te ha salido agresivo. Muchas veces me preguntan al respecto por la preocupación que esto crea, pero es solo que está aprendiendo las reglas del juego, por eso necesita que se las enseñes correctamente. También necesita saber cómo y cuando acaba el juego, pero de la manera más adecuada y efectiva para que no tengas que acabar acudiendo al botiquín un día y otro día 🙁

¿Por qué mi cachorro me muerde muy fuerte y me gruñe?

Que tu perrito te muerda fuerte y te gruña vamos a comenzar considerándolo como algo normal, es lo que es de esperar porque no es más que una “fierecilla” reclamando juego y atenciones. Pero claro, es normal mientras que no se emocione demasiado y sus afilados colmillos no acaben clavados en tus manos, tus tobillos, tus pies o desgarrándote la ropa, y que sus gruñidos no te lleguen a intimidar.

El problema de ese juego que reclama es que muchas veces está descontrolado, por eso voy a explicarte cómo enseñarle a “controlarse” sin tener que acabar con una regañina para que se calme, para que deje de morderte tan fuerte o de gruñirte con tono desafiante.

Cachorro que muerde las manos OK 141017

La necesidad de contacto físico y de recibir afecto de tu cachorro

Su boca, en esos momentos en los que el contacto físico es tan necesario en una buena relación, es lo que utiliza, y lo hace como un bebe lo haría con sus manos. El problema es que su necesidad de contacto y las dosis de afecto tienen un “canal de interacción” lleno de dientes y colmillos afilados como agujas.

Por tanto, ya que “necesita morder” para establecer el contacto y el vínculo afectivo, no nos queda otra más que enseñarle a utilizar ese canal de interacción, es decir, enseñarle lo que se conoce como tener “la boca blanda”, de manera que la utilice todo lo que quiera… pero con cuidado.

Ten en cuenta que tu cachorro lo muerde todo porque le duele la boca

Claro, los dientes se están haciendo sitio en su boquita, le duele y le crea mucha ansiedad. Necesita desahogarse, aliviar ese dolor, y nada es mejor que “lo que se encuentre por su camino” para conseguirlo, ¿tus manos, tus pies, tus piernas…? Todo vale. Por no hablar de tus muebles, las puertas de casa o lo que pille.

Cuando el juego se descontrola y la excitación lo lleva a la zona roja

Bien, ya hemos visto que tu cachorro (o más adulto) necesita morder y que a través de su boca «se expresa», pero como no tiene un botón de “OFF” y quieto no va a estar, vamos a incorporarle un modo virtual para que se calme, este va a ser el “MODO PAUSA”.

Consiste en bajarlo de revoluciones (entre asalto y asalto) entreteniéndole con algo incompatible con estar mordiéndote en plan brutote. Como plan «A» te propongo reconducir su atención, lo harás dándole algo que mordisquear como un hueso o un mordedor para tenerlo entretenido. Vale, puede ser que ya lo hagas y pienses que esto no funciona, pero no hay problema porque tenemos plan «B».

Por cierto, vuelve luego aquí porque te puede interesar este artículo en el que te hablo de cómo evitar los destrozos con los que te puedes encontrar al volver a casa:

Mi perro destroza la casa cuando se queda solo (o cuando te descuidas).

Cachorro que le duele la boca y muerde OK 141017

Cuando el semáforo está en la zona roja y hay que bajarlo a la verde

¿Has visto a esos niños que comienzan jugando y terminan llorando? Esto es debido a que a medida que van haciendo el bruto, los niveles de adrenalina, de endorfinas y otras hormonas del «estrés» suben a niveles peligrosos.

Para esto me gusta poner el ejemplo del «semáforo de las emociones» que es muy gráfico, que por cierto, de él, entre otros temas muy relacionados te hablo en mi «nuevo Libro». Mientras las emociones (euforia) de tu cachorro se muevan por la zona verde, todo va bien; cuando la excitación del juego lo lleva a la zona amarilla, cuidado, hay que ir trabajando el “modo pausa” porque para la siguiente solo queda un paso, es la «zona roja del semáforo» donde el peligro es inminente.

En la zona roja, el nivel de excitación es tan alto que «la emoción ha tomado el control», el instinto de caza se le ha activado y sin poder remediarlo se ha puesto en modo ataque y derribo. Claro, entonces tus manos, tus pies, tus tobillos, tus camales o lo que se le ponga en el camino son sus “victimas”.

Vale, pero… ¿qué hago para que mi cachorro deje de morderme fuerte?

Lo sé, es lo que te ha traído hasta aquí y yo yéndome por las ramas. Pero era necesario que supieras esto para te resulte más fácil controlar sus arrebatos.

Bien, lo primero que tendrás que tener muy en cuenta es la “excitación inducida”, es decir, si tu cachorro entra en la zona roja y comienza a morderte fuerte, si tú mueves las manos o los pies intentando esquivarle o empujándole intentando apartarle, sepas que estás poniendo su “presa” en movimiento, lo cual le motiva más. Y si encima gritas (muy frecuente en niños), le estás induciendo a más excitación todavía, esto es para él muy emocionante y sin duda lo estás “activando” más en lugar de calmarlo que es lo que quieres.

Conclusión, cuando quieras ponerlo en “MODO PAUSA” entre un asalto y otro, no le grites, no le empujes, no le apartes con las manos, no huyas de él… porque todo esto «le pone» y le sube de revoluciones. Basta con que dejes de mirarle, de hablarle y de tocarle, es decir, ignórale y no le sigas el juego para que le resulte aburrido y deje de «motivarle».

Pero claro, para evitar la “frustración” que le entra al ver que lo ignoras y ya no entras en su pelea, con el Plan «A», como te he comentado, le ayudarás con algo para que canalice esa frustración, como ese hueso o ese juguete que tanto le gusta y que «solo se lo dejas en determinadas ocasiones», es decir, cuando necesites que entre un asalto y otro haga una “PAUSA”.

Lo ideal es tener varios juguetes e ir alternándolos para que cuando le dejes uno de ellos, lo reciba como una novedad irresistible, porque si le das el que ya lo tiene más que visto, no fu